Tarifas de estacionamiento con datos de demanda: lo que aprendió San Francisco y cómo aplicarlo en un municipio mexicano
En casi todas las ciudades, la tarifa del estacionamiento en la calle se fija una vez y se queda igual para todas las cuadras y todas las horas. El resultado es conocido: unas calles saturadas donde nadie encuentra lugar y otras medio vacías a dos cuadras. El conductor da vueltas, el comercio pierde clientes y el municipio cobra menos de lo que podría sin que nadie gane.
Precio por demanda, en un minuto
La idea, popularizada por el urbanista Donald Shoup, es fijar el precio más bajo que deje uno o dos lugares libres por cuadra. Si una cuadra está siempre llena, la tarifa está baja; si está casi vacía, está alta. El objetivo no es recaudar más, sino que siempre haya un lugar disponible cerca del destino. En la práctica se usa una banda de ocupación objetivo de 60 a 80 %.
Shoup reunió 16 estudios realizados entre 1927 y 2001 en centros congestionados y encontró que, en promedio, alrededor del 30 % de los autos en el tráfico estaba buscando estacionamiento. Una revisión más amplia, de 22 estudios en 15 ciudades, encontró valores entre 8 % y 74 %: el fenómeno es real, pero varía mucho por lugar, y por eso hay que medirlo en cada zona.
Lo que aprendió San Francisco con SFpark
SFpark fue un piloto de la agencia de movilidad de San Francisco (SFMTA) que midió la ocupación con sensores y ajustó las tarifas por cuadra y franja horaria cada pocas semanas, en pasos pequeños. La evaluación publicada en 2014 reportó:
Un análisis académico independiente (Millard-Ball, Weinberger y Hampshire, 2014) encontró que en las cuadras más problemáticas la búsqueda de lugar se redujo alrededor de 50 %, y advirtió que los efectos dependen de que los ajustes sean frecuentes y pequeños, y de que los conductores conozcan los precios.
Cómo traducirlo a un municipio mexicano
En México la tarifa del estacionamiento en vía pública se establece en la Ley de Ingresos del municipio, que aprueba el Congreso del estado cada año. No se puede cambiar cada tres semanas como en San Francisco, pero sí se puede diseñar mejor:
Qué datos necesitas (y cuáles no)
No hace falta poner un sensor en cada cajón para empezar. Un parquímetro virtual ya produce la mayoría de los datos útiles:
El mapa de calor —días contra horas para cada zona— es la pieza que convierte una discusión de opiniones en una de evidencia: muestra a cabildo y al Congreso dónde la calle está saturada y dónde sobra.
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